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miércoles, 8 de febrero de 2012

Porque es nuestra pasión...

Afónico de la noche anterior, hecho polvo del esfuerzo del partido y cansado de oír siempre lo mismo, me tumbo en el sofá con la intención de no moverme en toda la tarde. Aburrido de la basura televisiva doy rienda suelta a mis pensamientos y recuerdo mi actuación en el encuentro. De repente entra mi padre en el salón, me mira y se ríe por mi lamentable estado “nunca aprenderás hijo”. Lo ignoro, cojo papel y boli, y me animo ha escribir unas líneas para explicar a mis viejos porque sigo jugando al rugby...

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